domingo, 29 de noviembre de 2009

Diario íntimo x09: Dos mundos diferentes

-Nunca podrás pertenecer a esa familia, lo sabes, ¿no?. No eres digna de estar con él. No tienen nada en común, más que tontos detalles acerca de la música y otras cosas. Yo los compararía como Romeo y Julieta. Él es como el Romeo aventunero que se juega por lo que quiere sin importar nada más, vos sos como la Julieta débil que sólo siente miedo. Ellos dos son una pareja que no se ven bien a los ojos de los demás porque son diferentes; nunca deberían haberse acercado siquiera. Finalmente, después de varias idas y vueltas, deciden estar juntos. ¿Pero cómo termina la historia de amor? En tragedia. Así va a terminar tu historia también. ¿Le ves sentido alguno a seguir tratando de convencerte que son el uno para el otro? Él te quiere, lo acepto, pero... como ya dije; no son de mundos iguales. Él necesita algo más. Vos no le llegas ni a los tobillos, a pesar de que él diga lo contrario. No lo mereces-

Ésta vez la conversación parecía de a uno. Litha se había encerrado en su pieza, tirada en la cama con la almohada tapando su cara. Se sentía devastada. Glaa, por otra parte, estaba en la puerta, hablandole; gritandole mejor dicho, para que escuche cada palabra que diga a pesar de que una puerta las separe; eso no la iba a detener.

-
Aún no entiendo qué haces con él. Desde el primer momento sabías que era alguien especial, y desde el primer momento te dije que era una mala idea entregarte a él. Cada cosa que te cuenta te hace sentir más menospreciada. Te duele no ser como él, sentir que no sos suficiente. ¿Vale la pena seguir teniendolo a tu lado?. Es como la droga; por unos momentos tus manos llegan a tocar el cielo, pero cuando caes en la realidad... te das cuenta de que nada era lo que parece, que todo fue una ilusión. Es posible que su familia te acepte. Puedes caerles bien, claro, pero no sos una de ellos. Sólo serías la chica común y corriente sin nada interesante en su vida que está con ellos. Es como si hubiera una pandilla y vos sólo fueras la menos importante, la que nadie extrañaría si no está, o nadie se diera cuenta si faltaras en realidad. Son tipos de personas diferentes, y sabes que la mezcla nunca llega a un buen puerto. Por ejemplo su hermana. ¿Él no dijo mil veces que el marido es un pelotudo? ¿Y no es alguien normal, como vos? Sí. Él es normal, y está con alguien que es de otro mundo. La relación no funcionó. ¡Hasta su sobrino es de ellos! Y la madre siempre es la que más influye en esas cosas... ¿Qué pasaría si el día de mañana tenes un hijo con él, y sale como vos?-

Litha, en su cuarto, vio pasar frente a sus ojos una pila de imagenes. Ella sonriendo con su bebe en brazos. Después una película de su hijo, ya con 8 o 10 años de edad. Él era normal, igual que ella. A un lado, su padre lo miraba con cariño acariciandole el cabello, pero detrás de ese sentimiento había otra cosa... ¿era decepción acaso?

-Él no tiene futuro con vos. Además, fijate. Su padre primero estuvo con uno de los suyos y tuvieron dos hijos. Los dos fueron especiales. Su madre estuvo con alguien que no era de los suyos, tuvieron una hija que sí era especial. Se divorciaron. Su madre y su padre se encontraron y se enamoraron, nació él y adivina qué; él también es especial. Como ya te lo dije; pertenecen a mundos completamente diferentes. Vos nunca podrías ser una de ellos, y él nunca podría ser uno de los tuyos. Podría aparentar, pero los dos saben que no son iguales-

-Yo también podría aparentar...- susurró Litha entre lágrimas. A pesar de la debilidad de sus palabras, a Glaa no le costó escucharla

-No, claro que no podrías. Es diferente. Los suyos se dan cuenta cuando alguien es como ellos y cuando no. Vos no tenes absolutamente nada para siquiera hacerlos dudar. No sos para él... nunca lo serás, entendelo de una buena vez. Tirá a la basura todo lo que él te dijo alguna vez, éso no cuenta. Sólo cuenta la realidad, y la realidad es lo que yo te estoy diciendo. Tienes que ir por la salida fácil; un corte limpio-

Y así, con sólo una opinión la conversación terminó. Y no sólo éso. Una persona tiene que tener un equilibrio, parte positiva y negativa. ¿Pero qué pasa cuando la positiva pierde su fuerza? Todo se quiebra.

No hay comentarios: