jueves, 4 de marzo de 2010

Diario íntimo x12: Mi mejor amigo

Y sí, ¿quién lo hubiera pensado?. Mi mejor amigo terminó siendo la persona más importante de mi vida. Él se convirtió en mi vida... Aún no sé cómo, no estoy segura de querer saberlo tampoco; a veces las situaciones en las que nos encontramos deben permanecer envueltas en un misterio.

Estos dos últimos años fueron muy raros para mí. Demasiados problemas y ni una solución. No es me importen las causas, porque no... porque ya todo está bien.

En el 2008 fui cambiada al turno noche de mi colegio. Un año interesante. Eramos sólo 6 personas en mi curso, así que todas tratábamos de llevarnos relativamente bien, ya que es una lástima que en un grupo tan chico de estudiantes haya problemas. Haber, los hubo. Debo aceptar que yo fui la causante del único inconveniente que se dio a saber con una compañera. Cuando estoy medio negativa suelo ser un poco forra, y ese año en particular yo estaba negativa en 90% del tiempo. No me excuso, sólo doy una explicación, aunque sé que no cambia nada.
Solía sentarme en la primera y única fila ocupada en el curso, sola. Tenía una buena relación con mis compañeros, pero prefería la soledad antes que una persona se me siente al lado y empiece a hablar de cosas que a mi no me importaban en lo más mínimo. Ellos cuando estaban aburridos se ponían a hablar de chicos, materias, chicos una vez más, chicas y salidas. Eran cosas sobre las que me disgustaba hablar, prefería irme lejos, enterrar mi mente en el mundo que yo misma había creado para escapar cuando las cosas no iban del todo bien.
Ahora miro para atrás y me doy lástima. Como dije, tenía cierta comunicación con mis compañeros, pero siempre que podía me aislaba para ocultar la tristeza en mi rostro, las lágrimas a punto de salir de mis ojos, y mis muñecas por donde la sangre caía de a gotas y de a poco iba manchando mi campera.
Nadie se dio cuenta por un largo tiempo, hasta que a mitad de año, empecé a sentarme algunos días con un compañero. Un día, haciendo unos ejercicios de matemáticas, él me dijo "se te corrió la manga del buzo" mirándome, y después volvió su mirada a su hoja, como si nada hubiera pasado. Miré mi brazo y sí, efectivamente la manga derecha no estaba en el lugar correcto y las cortaduras en mi muñeca a la vista. Rápidamente me acomodé y bajé el brazo, encerrándolo en mis piernas. Ninguno de los dos hablo de nuevo.

Pasó el tiempo y el fin de año se acercaba. Tenía algunas materias que rendir y por suerte pude pasar al otro año.

El primer cambio que noté en el 2009 fue que ya no eramos sólo 6, ahora había 17 lugares ocupados en la división. Conocía a la mayoría, así que no era un reto integrarme al grupo, pero aún así había elegido el último banco compartido de la primer fila para sentarme del lado del pasillo, y que mi mochila ocupada el lugar conjunto. Seguía sin querer que nadie se me acerque. Odie a mis compañeros en ocasiones; yo solía llegar tarde y varias veces encontraba mi banco ocupado. Con un solo movimiento de mi mano y sin decir una palabra, ellos entendían que debían cambiarse de lugar, pero ya estaba hecho; mi humor cambio para mal.
Una vez más, a mitad de año mi mochila tuvo que sacrificarse y colocarse en otro lugar, ya que algunas veces alguien quería sentarse a mi lado. Después de un tiempo más, el muchacha que había descubiertos las marcas en mi piel el año anterior comenzó a ocupar ese lugar. Nos llevamos mejor de lo que pensé que podríamos. Él no era tan diferente a mí... A él, a diferencia de a los demás, también degustaba el sabor del silencio. Podía, fácilmente, darse cuenta cuándo era el momento de reír, de hablar seriamente, y de callar. Me sorprendió cuánto teníamos en común además de las cosas normales como por ejemplo el estilo de música, él también cuando no tenía un buen día parecía estar ausente mentalmente. Sus ojos se asimilaban a los míos cuando yo estaba en Red Midnight; mi mundo personal. Eran lejanos, miraba al frente, pero no veía verdaderamente.
Su forma de hablar al igual que su cultura e inteligencia me hicieron diferenciarlo del resto de las personas. Normalmente no se encuentra a un muchacho que escucha música alemana y está enamorado perdidamente de la cultura de Egipto. Él era diferente, él era único.
A medida que pasaban los días se fue convirtiendo en una especie de... necesidad, aunque preferiría usar ése término más adelante, fue desde ese momento en el que no podía estar un día sin verlo. Rápidamente se convirtió en mi pilar, en mi mejor amigo.

A finales de año ya era imposible llegar a casa y no conectarme al msn para ver si él estaba en línea. Pasábamos horas hablando de cualquier cosa, me daba gusto charlar con él porque, como dije antes, no era igual a los demás.
Pronto empecé a dudar de mis sentimientos hacia él. Ya no era sólo cariño, era algo más que en ese momento todavía no podía explicar. Llegó la época en que salíamos antes de hora del colegio y yo esperaba con ansias el momento en que me diga de ir a dar una vueltas por el barrio y simplemente me pregunte "¿te tomas éste colectivo o el otro?", dándome la opción de quedarme hablando con él. ¿Cómo podría negarme? Era lo único que hacía que mi mente se despejara de mis problemas. Él causaba ese efecto en mí; el de poderme olvidar del mundo con sus palabras o simplemente caminado a mi lado. Y sí, definitivamente me estaba enamorando.
Los días siguieron su ritmo y era cada vez más difícil decirle adiós cuando llegaba la hora de irme a mi casa. Todo el día su imagen estaba en mi cabeza, como por arte de magia aparecía en mi mente las 24 horas del día... y me encantaba.
Empezamos a salir más seguido y mis sentimientos hacia él se hacían cada vez más fuertes. Muchas veces tuve que pensar dos veces si decírselo o quedarme callada, si besarlo por sorpresa o esperar al momento indicado. Cuando lo tenía cerca una batalla se libraba dentro mio, controlando cada palabra que salía de mi boca y qué movimientos hacía.
Finalmente el 11.10 tuvimos una salida al cine. Recuerdo que íbamos a ver La Huérfana. Nos tomamos el colectivo 24 hacia el Abasto, y en medio del viaje su boca chocando con la mía hizo que mi corazón detuviera su ritmo por unos momentos. Lo miré. No podía creer, sinceramente, que lo haya hecho; que después de todo el tiempo que estuve esperando ese instante, me haya besado.

Hoy, un 4 de Marzo estoy orgullosa de decir que el 19 de Octubre fue uno de los mejores días de mi vida. Él había dicho que sí, que quería ser mi compañero, mi amigo, y mi novio.
Ya no es posible imaginarme un día sin verlo, sin escucharlo, sin sentirlo. Ahora no me da miedo decir que sí, en realidad mi adicción son sus besos, mi obsesión es su piel y mi necesidad es todo él, desde sus defectos hasta sus virtudes.
Ahora, por primera vez desde hace años, puedo decir que soy feliz, que él me hace feliz.