jueves, 29 de octubre de 2009

Diario íntimo x07: Me quiere, aunque no debería




En una noche completamente oscura la lluvia caía con fuerza, cubriendo de agua toda superficie a su alcanze. Allá, a lo lejos, un trueno se dejaba ver por entre los árboles, mientras provocaba un estruendo de los que ya hacía tiempo no se escuchaban.




Bajo la tormenta, sobre un terreno lleno de cesped mojado y sin techo, una muchacha de pelo rojo como el fuego se encontraba de pie. Su mirada no se separaba del cielo, furioso, que cada vez se iluminaba más a causa de los truenos.
A unos pasos de distancia, otra muchacha casi igual a ella, sólo que con cabello castaño, se encogía rodeando sus piernas con ambas manos, pareciendose a una niñita chiquita. El viento caluroso apartó el pelo de su cara dejando ver su mirada perdida entre pensamientos, y con los ojos humedecidos; no a causa de la lluvia...

-Asique... volviste. ¿Qué pasó ahora?- pregunto la peliroja
-Nada pasó-
-Vamos, Glaa. Vienes aquí cuando quieres escaparte de todo... cuando ya no aguantas más-
-Eso no es cierto. Vengo aquí a descanzar-
-Y a olvidarte de todo...-
-Ya cierra la boca, Litha-

La lluvia seguía cayendo sobre ellas, pero parecía no importarle a ninguna. Seguramente el agua chorreando por sus pieles era el menor de los problemas.

-Es sólo que...- la muchacha sentada, Glaa, suspiró y volvió a hablar -A veces siento que debería refugiarme aquí todo el tiempo...-
-¿Porqué?- quiso saber Litha
-¿Porqué no hacerlo?-
-Porque tienes una vida la cual vivir. Es tu deber-
-Yo trazo mi propio destino. Si quiero permanecer aquí, nadie puede impedirmelo-
-Estarías desperdiciando años de vivencias y experiencias...-
-En momentos así ya no importan- susurró Glaa

Un rayo cayó a unos centímetros de Glaa, haciendo que ésta se exalte y dirija su mirada hacia el lugar donde había impactado.

-¿No era que te gustaban las noches así?- preguntó Litha, sonriendo irónicamente
-Claro que me gustan-
-Pero te asustan... Desde pequeña, ¿no es así?. En este tipo de noches sientes que el mundo se viene abajo... y que en cualquier momento tu vida podría peligrar, y hasta podrías perderla-
-Eso no suena mal...-
-¡Dejate ya de tonterías! ¡¿Pero qué demonios es lo que te pasa?!-

Por unos minutos un silencio reinó entre las dos. Sólo se escuchaba el sonido de la lluvia al tocar el suelo.

-Éso es lo que más me molesta. No sé qué es lo que me pasa...-
-Era obvio que ibas a responder algo así. Nunca sabes lo que te pasa. Es normal en vos malhumorarte o bajonearte seguido-
-No es mi intención- Glaa se ruborizó y volvió a fijar la mirada en el piso
-Ya lo sé- suspiró su compañera

-Aún no te has disculpado...-
-¿Cómo dices?- preguntó Glaa
-Éso. Que aún no le has pedido perdón-
-¿A quién?-
-A
él. Lo has lastimado. Siempre lo haces. Ya se te ha hecho costumbre- sonrió Litha
-No quiero hablar de eso ahora-
-¡Pero si fue exactamente para éso por lo que has venido hoy! A descargarte, ¿o me equivoco?-
-No lo sé... Ya no sé lo que quiero...-
-¿Alguna vez lo has sabido?-
-Creo que no...-

-Ese rayo ha caido en el lugar equivocado. Tendría que haber impactado en mí-
-¿Y cuál sería el resultado? Si buscas tu muerte, lamento informarte que aquí no puedes morir-
-Moriría por dentro- Glaa miró a su acompañante
-Ya estas muerta por dentro-

-Pero a todo ésto... ¿Qué fue lo que te ha puesto mal hoy?- preguntó Litha
-No lo sé. Sólo me enojé... Me siento una estúpida. ¿Es que nunca va a haber un día perfecto?-
-Nunca has creído en la perfección-
-Pero tú sí- ésta vez, la sonrisa provino de Glaa

-Y es verdad. Aún no me he disculpado-
-¿Lo haras?-
-No lo sé. Mi orgullo no me lo permite. Pero yo le aclaré que era complicada. No le convengo-
-Sólo
él puede decidir éso- Litha se acercó a Glaa y se sentó junto a ella
-Una pareja es de a dos, yo también tengo derecho a opinar-
-Pero al fin y al cabo,
él tiene la última palabra-

Ls ojas se desprendían de los árboles, cayendo al ritmo de la lluvia y estampandosé contra el suelo.

-Tengo tantos pensamientos juntos... No sé qué pensar. No sé qué decir. No sé qué hacer- se quejó Glaa
-Estas abrumada. Necesitas descanzar-
-Para éso estoy aquí. ¿Pero cómo puedo descanzar si estas presionandome para que diga algo?-
-No te presiono para que hables, sólo quiero que te descargues. ¡Que saques todo lo que tienes adentro!-
-¿De verdad quieres saberlo? Muy bien, ahí va- Glaa se puso de pie y empezó a caminar el círculos -Pienso que... estoy loca. No puedo encontrar un minuto de paz. Los recuerdos me acechan.
El pasado se cruza en mi mente y se mezcla con el presente. ¿Piensas que siento miedo? Bien, sí, siento miedo. Temor, pavor, a perderlo. A que mis estupideces lo hagan alejarse. En realidad... no sería nada raro. ¿Quién no lo ha hecho ya? Siempre es mi culpa, de alguien tiene que ser, ¿no?- su caminata empezó a ser más rápida- ¡Y por Dios Santo! ¿Qué diablos le pasa? Lo trato mal, o no le hablo, ¿y sin embargo se me sigue acercando? ¿Qué mierda tiene en la cabeza? ¿Cómo crees que me hace sentir? ¡Peor! ¿Porqué siempre tengo que cagar todo? Yo y mis estúpidas palabras y acciones...- y dejó de caminar. Su pecho subía y bajaba. Se desplomó en el suelo, llorando. Parecía tan frágil...


Litha se acercó y acarició su cabello suavamente -¿Entonces qué piensas que debería hacer? ¿Alejarse?-
-Sí, claro que sí-
-Pero... ¿recuerdas cómo te sientes cuando no estas a su lado?-
-Como si fuera posible no recordarlo...- Glaa agarró un poco de pasto, lo arrancó y lo tiró lejos
-Exacto. Te sientes vacia. Él está ahí, a sólo unos centímetros, pero tres pasos de distancia es como el mar más amplio del mundo para vos-
-Duele-
-Lo sé-

-Él no es para mí. No lo meresco- Glaa repitió una vez más la acción del cesped, tirandolo aún más lejos que la tanda anterior
-No puedes saber si lo mereces o no... Ya lo he dicho; no es tu decisión-

-Pero tendría que serlo. Yo sé que no lo meresco. Lo que digo es que...
él no se merece que lo traten como yo. No se merece el soportar mis malos humores todos los días sin decir una palabra. Merece alguien que lo entienda. Que esté ahí para él cuando lo necesite. Que lo cuide. Que lo quiera...-
-¿Y es que acaso no lo entendes?-
-No me entiendo ni yo-
-¿Acaso no estás para él cuando necesita algo?-
-Sí que lo estoy-
-¿Y acaso no lo queres?-


Un trueno alumbró el cielo. La lluvia aún no se detenía y seguía cayendo como una maldición encima de las muchachas.




-Le dije que lo amaba. ¡No quise hacerlo! Sólo... salio de mi boca, no lo pensé-
-Esas cosas no se piensan... sólo ocurren... sólo se sienten-
-Pero fue un "te amo" de amigos-
-Es tu novio. Entre ustedes ya no existen los "te amo" de amigos, Glaa...-
-Es demaciado rápido para decirlo...-
-Para el amor no hay momentos-
-Te dije que no lo amo. No puedo amarlo- Glaa miró a Litha, aún lloriqueando como una niña
-¿Porqué no?-
-Porque así será más dificil el día que ya no esté conmigo-
-¿Y qué te hace pensar que llegará ése día?-
-Siempre llega...-
-Capaz con
él es diferente- Litha sonrió dulcemente
-No lo creo. Alguno estan hechos para ganar, otros estamos hechos para perder. Alguien tiene que hacerlo-

-Nunca te sentirás suficiente para estar con él, ¿no?- preguntó Litha, volviendo la mirada hacia el cielo
-No lo creo-
-¿Puedo hacerte una pregunta?-
-Claro-
-¿Porqué sólo piensas en tí? ¿Cuándo pensas en él? ¿En cómo se siente?-
-Nunca me ha dicho ni una palabra acerca de ésto-
-¿Y vos sí le has dicho cómo te sientes?-
Glaa se voltió. Su espalda tocaba el suave cesped, y la lluvia limpiaba las lágrimas de su cara.
-No. No es relevante. No quiero escuchar lo que tiene para decir- contestó
-Porque tenes miedo-
-¿De qué?-
-De comprovar que él es para vos-
-No lo es-
-¿Y cómo estas tan segura?-
-Porque aún no existe nadie para mí- Glaa sonrió irónicamente, nostálgica
-Si vos lo decis...-

-¿Y qué pasaría?... -dudó Litha- ¿Qué pasaría si él también lo dijiera?-
-¿Dijiera qué?-
-Que siente lo mismo que vos. Aún así no lo creerías, ¿no es así?-
-Já. No. Definitivamente no lo creería. Sólo estaría siguiendome la corriente- Glaa sonrió, pero ésa felicidad no llegó a sus ojos... Aún lágrimas seguían cayendo por sus mejillas.

A lo lejos, un nuevo trueno cayó sobre la superficie, iluminando una vez más todo el cielo. Las dos muchachas se quedaron en el suelo, cada una con su punto de vista, pero sin llegar a un acuerdo. Y así es como tiene que ser. Una parte positiva, una parte negativa. El equilibrio no debe desaparecer; desaparecerían las dos. Para siempre.

No hay comentarios: