Querido diario:
"A veces siento que la vida se olvidó de mi
Cada día peleo una batalla en mi mente
Si lo que hago está realmente bien
¿Tenes idea? Yo no
Me pregunto a mí misma: ¿qué he hecho mal?
Y de nuevo, no hay un final en vista"
Alles Endet Hier de Panik es uno de los temas que nunca me canso de escuchar. La letra es espectacular, y siempre me siento de la forma que ellos expresan. Definitivamente, uno de mis preferidos.
Uff. Hoy te ví otra vez. Eran las dos últimas horas de clase, y la profesora había faltado. A pesar de eso, yo tenía que quedarme hasta que termine el horario escolar ya que nadie podía ir a buscarme. Bajón.
Estabas en el pasillo y yo dentro del aula, haciendo tonteras esperando que me mires y saludes. ¿Es que soy masoquista o qué?. Pasé varios minutos caminando enfrente de la puerta para que te des vuelta, pero nada. Esperé pacientemente, pero seguías metido en tus asuntos. Já. Como si pudieras dejar de lado tus cosas para darte cuenta que yo estaba allí, a tu espera...
El preceptor fue mi salvación. Cuando entró a mi aula, vos miraste; me miraste. Quise apartar la mirada, hacerme la que no me importabas, pero había algo que no me lo permitía. ¿Nostalgia, capaz? Es decir, hace tiempo no dirigias tu mirada a mis ojos. Fue imposible para mí quitarte la vista de encima. Esos ojos marrones trajeron tantos recuerdos a mi mente... Lindos recuerdos, pero que nunca volveran a repetirse. Que ilusa el día que pensé que el "nosotros" dudaría para siempre, ¿no?. No todas las amistades duran para toda la eternidad, la nuestra en especial. La "nuestra", ¿puedo seguir llamandola así, cuando ya no hay amistad existente?. Yo prefiero que sí, en honor a los días que pasamos juntos. ¿Aún te acuerdas?. Seguro que sí, ¿pero importarte?, eso es otra cosa.
-Hola, Glaa- me saludaste, después de mirarnos por unos segundos, dudosos de quién daría el próximo paso
-¿Todo bien?- te sonreí y me la devolviste
Basilaste por un instante entre quedarte afuera y conformarte con el saludo hablado, y entrar y saludarme con un beso en la mejilla. Por suerte, elejiste la segunda. Sentía cómo mi corazón palpitaba más fuerte con cada paso que dabas, trataba incesablemente salirse por algún orificio de mi cuerpo, hasta llegó a doler. Pum. Pum. Pum. Sus latidos resonaban en mis oídos, haciendo que sólo existamos nosotros dos. Esos tres o cuatro pasos que diste parecieron hacerse en cámara lenta, pensé que nunca iba a llegar el momento en que me tocaras. Acercaste tu cabeza y me saludaste, pero sin volver a mirarme, te diste la vuelta y empezaste a caminar.
-¡Espera!- grité con un poco más de la voz deceada -Hace mucho no me abrazas- te dije
Te quedaste quieto, ¿sorprendido? Yo también lo estaba. ¿Porqué había dicho eso? Las palabras sólo salieron de mi boca sin mi concentimiento.
-Sé que no abrazas a las personas que no queres, pero quereme por tres segundos- te pedí -Abrazame con cariño-
Idiota. Idiota. Idiota.
Sonreiste y me tiraste los brazos. Te estreché entre los mios, pero antes que pudiera sentirte siquiera, te separaste. Te miré, confundida.
-¿Cuánto queres que dure?- me preguntaste, irónico
"Para toda la vida" pensé
-No, está bien, dejá. Te llama el chico de allá- te mentí, señalando a tu compañero que esperaba en las escaleras. Vos sólo volviste a darme la espalda y te fuiste.
Sentía mi cabeza explotar. ¿Cómo podes tener ése control sobre mi? ¿Cómo podes hacerme sentir tan débil, tan frágil?. Mi vista se empezó a nublar, y una vez más tuve que ir al baño, tuve que escapar. Caminé por unos minutos, dando vueltas. No pude más, y mis manos, inconcientemente, se dirigieron a mi cabello, tratando de arrancarlo. Por Dios. Hace tiempo no sentía esa desesperación. Hace tiempo no me tocabas. Mi cabeza dolía, pero eso no hizo que mis manos dejen mi pelo, es que si lo hacían iban a ir a parar directo a la pared con un golpe que podría romperme algo, estaba segura. Quería gritar, pero alguien podría malinterpretar mi voz y vendría en mi ayuda. Eso sólo lo haría peor. Me arquié sobre mí misma para abajo, casi llegué a tocar el piso. Parecía una loca teniendo un ataque, que vergüenza. El fuego recorría mis venas. Aún no entiendo porqué me pones así. Porqué siento esa ira cuando trato de darte una oportunidad de darte cuenta cuánto te necesito y que todo vuelva a ser como antes. Ah, no, claro. Vos lo dijiste, ésto nunca va a volver a ser como antes, y en reiteradas veces. Cada una fue como un puñal en el centro de mi alma que parecía moverse de arriba a abajo y de izquiera a derecha, haciendo el dolor más prolongado.
Mis manos al fin soltaron mi cabello. La desesperación había desaparecido, por suerte. Me peiné con los dedos, me acomodé la campera, tomé una gran bocanada de aire, y salí.
"Y cada nuevo día es una nueva prueba
¿Porque sólo no puede detenerse?
La esperanza me pasa de seguido
Te miro y me doy cuenta
Todo termina aquí"
Litha.-
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario