Querido diario:
"Las cicatrices de ayer de esfumaron hace mucho tiempo,
pero sin embargo, cada día estás ahí.
No hay cura que funcione.
El dolor late.
Espero que todo vaya mejor con el tiempo"
Cigarrillo en mano, y empiezo a escribir. Hacía tiempo que no subía nada ya que estaba relativamente "bien", pero hoy no es uno de esos días. Hoy exploté. Exploté en llanto, raro en mí. Toda la bronca que tenía metida al fin salió a la luz, y me sentí una estúpida al derramar esas lágrimas. Una Ramírez no llora, una Ramírez se banca todo y sin chistar.
Lastimosamente todo pasó en el Día de la Madre. Pobre de ella que se tuvo que bancar las peleas con mi hermana. El día iba espectacular, hasta que llegó la noche, y con ella, las discuciones. Ésta vez no es una boludez como una pelea con un ex amigo, ésta vez es por todo el drama familiar.
Marcas en los brazos de mi hermana hechas por mí, marcas en mis manos hechas por ella. ¿Acaso tenemos que llegar al punto de irnos de manos para ponernos de acuerdo con algo? Las cicatrices en la piel se desvaneceran, pero las que estan dentro no.
Lo admito. He sido un desastre de hija, pero intenté cambiar. Dejé de reprobar las materias, me puse las pilas y desde el año pasado no tengo ningun problema en el colegio. Pasé de no hacer nada nunca, a laburar de día y estudiar de noche. Pasé de contestar mal, a contestar bien. Traté de cambiar; traté de enserio. Pero siempre algo que recriminarme había. Todos los días una nueva crítica, todos los días una nueva pelea. ¿Es que acaso nunca voy a ser suficiente para llevar mi apellido con orgullo? Sé que no soy perfecta, y dí un gran paso en mi vida el año pasado. Pero siempre quieren más y más de mí. No tengo ni un día de paz en esta casa, pero es la única que tengo. A pesar de todo lo que traté, nunca les bastó. Fueron dos años casi de tratar de contentarlos todo lo que pude, pero no soporté más, y volví a ser la mal hija que siempre fui. ¿Para qué seguir intentando tanto, si nunca me lo reconocen? Nunca en la vida escuché un "estoy orgulloso de vos, hija/hermana", y aunque sea una boludez, sería lindo escucharlo algún que otro día. A pesar de todo, sigo teniendo esas ganas de irme lejos, donde nadie pudiera encontrarme. De escapar hacia un lugar sola con mis pensamientos, pero no. No tengo tiempo para hacerlo. Todo el día de acá para allá.
Todas las familias tienen sus problemas, pero me pregunto; ¿serán iguales que los mios? ¿Los chicos de mi edad escucharán a sus padres pelear todo el día? ¿Soportaran que les pregunten cada dos por tres "¿qué harías si tu padre y yo nos separaramos?"? ¿Sabrían qué contestarles? ¿Tendrían que aguantar el tenerlos todo el día peleando, y llegar a la noche sin ánimos de nada? Uff. Otra cosa más. Estoy harta de tener siempre ese humor de mierda en el colegio. Yo no era así. Bueno, no lo era porque nada solía importarme... ¡y estaba bien así! Pero tuve que crecer, tuve que ponerle el pecho a la vida y aguantarme, de golpe, todo lo que me había perdido esos años. Pensé que jamas llegaría ese día... ¡lo veía tan lejano!...
Pero volví. Volví a tratar de ser una mejor persona. Reviví gracias a él. A él que siempre se preocupa por mí. A él que me conoce hasta mejor que yo a mí misma. A él que sabe cuándo estoy bien, o cuando no. Él... él que me hace poner de tan buen humor con sólo pensarlo. ¿Pero éso no es peor? Nunca fui dependiente de nadie, siempre me las arreglé sola. Muchas veces me dí la cabeza contra la pared y me sentí caer de un piso 48, estrolandome contra el pavimento, pero salí adelante como pude. Y ahora llega él, haciendome sentir bien conmigo misma. Pero al mismo tiempo, estoy bien sólo con él. Es horrible el sentimiento de saber que sólo gracias a él puedo escaparme de todo. Es horrible sentirme dependiente de él. ¿Y qué haré el día que ya no esté? ¿Volveré a sentirme sola? Podría ser mejor. Jamas necesité de nadie para sobrevivir, pero ahora parece que sin él, no soy nada. Me desespera no estar a su lado. El pensar en un solo día sin escuchar su voz, hace estremecer mi espalda.
Igualmente parece no ser suficiente. Igualmente parecen nunca darse cuenta de lo que trato. Igualmente las peleas siguen. Esas discuciones me desgastan más que el dormir sólo 3 horas por día. ¿Alguna vez acabará ésta tortura? No lo creo. Ésta es mi lucha. Éste es mi propio infierno personal, y nadie puede salvarme. Es el destino.
"Nadie nota cuando me hundo esta noche.
El agua fría me calma.
No hay nadie ahí, cuando la eternidad me rodea.
Las cicatrices nunca se desvanecen"
Litha.-
lunes, 19 de octubre de 2009
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