Querido diario:
"Indefensa está en la cama y llora
Demaciada presión de todos lados
Sus padres pelean
Y nadie puede detener el juego
El mundo se esta deteniendo, y ella siente frío
Teme perder el control"
En una noche fría, estrellada y con el cielo de un color azulado con rojo, dos chicas parecidas como dos gotas de agua tienen una discusión sentadas en el suelo cubierto de pasto.
-Tú te lo has ganado, ¿sabes?- dijo la muchacha de pelo rojo fuego
-¿Que me he ganado qué?- preguntó la otra, igual que la primera, sólo que con el pelo castaño
-¿Es que acaso no recuerdas este día, Glaa?-
Y la castaña recordó. Recordó la pésima mañana que había tenido. Muchísimo trabajo, y estaba sola. Su padre había salido a hacer una "changa" y la dejó, con millones de cosas que hacer. Se rompió el lomo sacando el laburo que era más urgente, y en un momento unas lágrimas se habían desprendido de sus ojos a causa de la impotencia que sentía.
La muchacha sacudió la cabeza, tratando de ahuyentar esas imágenes. Lo último que quería era recordar esa situación de desdicha
-No te estoy hablando de eso- dijo la colorada, adivinando sus pensamientos -Trata de concentrarte más, en la noche...-
Glaa la miró confundida, pero de pronto se le vino a la mente una especie de película.
-Siempre soy yo el que perdona- le había dicho su compañero de colegio, su amigo más que nada
Glaa lo había estado molestando como todos los días. Cuando estaba con él se comportaba de una forma tan... estúpida... No sabía la razón, pero cuando estaba felíz siempre hacía lo mismo. Con él se sentía bien, se sentía cómoda. Pero, como siempre, lo tenía que arruinar con sus acciones idiotas. Glaa apoyó la cabeza en la mesa y se cubrió con los brazos. Ésa era su oportunidad.
-Has esperado este día desde hacía mucho-
-¿Cómo puedes decir eso, Litha?- le preguntó Glaa, irritada, a su otro yo
-Sabes que es verdad. Muy profundo, lo has esperado-
-¿Qué he esperado? ¿La chance de pelearme con él? ¿Con el único que me conectaba?-
-La chance de volver a encerrarte en tu burbuja-
-No entiendo lo que me quieres decir-
Litha se puso de pie -Has dejado que ese muchacho entre en tu vida, y le has contado muchas cosas. Cosas que nunca le habías dicho a otros por miedo-
-Porque es mi amigo- Glaa corrió la cara, mirando a su costado y tapando su cara con su cabello
-Ya has tenido amigos antes-
-Y también les he contado cosas, sólo que no las mismas-
-Una amistad se forja con confianza, y éso es lo que vos no tenes con ellos-
-¡Claro que la tengo!- Glaa clavó su mirada en los ojos de Litha
-No. Tus "amigos" te conocen, pero no saben nada sobre vos, porque nunca les diste la oportunidad-
Glaa se quedó callada. Litha tenía razón.
-Pero volviendo al tema... es mejor así, lo sabes ¿no?-
-¿Así cómo?-
-Así... es mejor que mantengas distancia. Nunca te ha gustado que los demás sepan cosas sobre vos. Juraste el no ser una carga para los demás porque, según vos, todos tienen sus propios problemas. Y vos sos un problema para él-
-¿Porqué lo dices?-
-¡Porque eres molesta!-
Los ojos de la muchacha de pelo marrón se humedecieron.
-Sé que te dolió en el alma verlo así, tan mal, hoy. Que sentiste cómo un puñal se te era clavado en el pecho, desde en el momento en que escuchaste sus suspiros, hasta cuando guardó los útiles con tanta bronca como lo hizo... pero no le convienes-
Pasaron varios minutos antes que conteste -Supongo que tienes razón- dijo, finalmente
-Claro que la tengo. Ya te lo dije; muy profundo dentro tuyo, sabías que era mejor tomar distancia antes que sepa más cosas sobre vos-
-Ajá- asintió, ausente -Después de todo... siempre es mejor que sepan poco, antes que demaciado, ¿no?-
-Exactamente-
En el cielo, una estrella empezó a titilar.
-¿Y ahora qué?-
-Sigue así- contestó Litha -A distancia. Es mejor para los dos, creéme. Él no va a tener que bancar tus estupideces, y al sentirte distanciada, él solo va a tomar distancia también. Ahí va a ser más fácil el separarte del todo-
-¿Entonces es éso lo que debo hacer? ¿Perder a un amigo?-
-Nunca tendrías que haberlo empezado a llamar así. Si lo pierdes, va a ser tu culpa. Si hubieras parado antes de contarle ciertas cosas, ésto no estaría pasando-
-Asique... ¿sólo tengo que dejar de lado a todos? ¿Sin importar cuánto los aprecie?-
-Glaa...- Litha se acercó y le acarició el pelo -Vos siempre pudiste contra tu propio infierno personal. No tienes necesidad de andar contandole de tu vida a otras personas. Sos una Ramírez, ¿o no?-
-Claro-
-¿Y ser una Ramírez qué significaba?...-
-Bancarse todo, sin derramar una lágrima-
-Bien dicho-
En el cielo se vio una explosión amarilla... la estrella había muerto.
"Nadie te oye, nadie te vé
En la tormenta de nieve, tus gritos se pierden
Nadie te oye, nadie te vé
En la tormenta de nieve, peleas sola
Todos se estan congelando aquí, todos estan perdiendo aquí
Ella está cansada del juego eterno
Ella está cansada de sentir el odio"
Litha.-
miércoles, 7 de octubre de 2009
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