sábado, 10 de abril de 2010

Diario íntimo x13: Relación a pique

Aún tengo leves recuerdos de la primera gran discusión que tuvimos. Era una salida de cuatro. En ese momento sólo estábamos nosotros dos y su hermano. No sé bien porqué había empezado todo, pero la bronca y la impotencia que sentía eran impresionantes. Todo el camino hasta su casa fue en silencio. No hacía nada más que caminar, ausente. Cuando llegamos su hermano fue a bañarse. Sólo quedaban 30 minutos antes que tengamos que salir a buscar a la cuarta integrante y él era el único que debía prepararse.
El ruido de la ducha empezó a sonar y las palabras en mi cabeza aumentaban, asegurandose de que las escuchara con claridad. Mi novio tomó mi mano y yo lo alejé. La tele estaba prendida pero ninguno de los dos prestabamos atención. Vaya a saber qué cruzaba por su cabeza, la mia estaba más ascelerada que nunca y las razones para seguir con mis intenciones se mezclaban. Se dio vuelta y me miró por unos segundos, luego su boca besó la mía. Sentí una fuerte presión en el pecho. Era increíble. Nunca había pasado por algo similar... pero era lo peor que había sentido hasta ese momento. Parecía que algo dentro mio estaba exprimiendo mis costillas contra mi corazón tratando de romperlas y hacer que éste explote. Una vez más lo aleje
-¿Alguna vez sentiste que los besos, los abrazos, las caricias... duelen?- pregunté sin mirarlo. Él me devolvió la mirada pero no dijo nada.
Empecé a darle mis explicaciones. Él era demasiado para mí. Me daba su vida entera y yo no le estaba devolviendo el mínimo necesario. Un muchacho como él no merece ser tratado como yo lo había hecho en algunas ocasiones. Un muchacho como él merece a la mejor chica del planeta; una definición muy lejana a la que yo doy acerca de mí misma. Era injusto. Él me quería, yo lo amaba... pero estábamos en crisis... yo estaba en crisis. Obvias fueron sus respuestas. El "vos sos la que yo quiero" y el "vos me das más de lo que te imaginas" son clichés en estos días. No podía creerle, no quería hacerlo. No permitiría que cambie mi opinión. Estaba todo programado desde principios de la noche y ya era tarde para echarse atrás. Las lágrimas de los dos caían y mojaban nuestras ropas, nuestros ojos rojos demostraban que en realidad ninguno quería seguir adelante con esta equivocación.
Su hermano salió del baño y él entró tras él. Todo había quedado demasiado mal, a pesar de que no era la idea. Siempre quise lo mejor para él y mi única forma de hacerlo sentir así era dejándolo. Tardó sólo segundos, pero no pude evitar el ir a buscarlo. Toqué despacio la puerta del baño y él salió
-Pasa- me dijo
Se movió un paso y rocé su mano. Me miró. Yo me tiré para atrás y choqué contra la pared. Se acercó y me agarró de las mejillas. Sus ojos aún estaban húmedos. El tibio roce de sus labios con los míos me deshizo. Mi boca buscó desesperadamente la suya y nos fundimos en un beso en el que más lágrimas fueron soltadas.
La noche siguió sin ninguna palabra de los dos. Fuimos a buscar a mi amiga y salimos a comer. Era tarde y estaba todo cerrado, a excepción de una panchería. Al poco tiempo tuve que cruzar la calle y dirigirme a la parada del colectivo. Él no se separó de mí ni un instante. Trató de convencerme de que no lo haga, de que no me aleje, pero el daño estaba hecho.
Esa noche me llamó y hablamos un poco más tranquilos. Me dio a entender que uno siempre ve los defectos que tiene, pero no el de la persona que ama. Él también había cometido errores como cualquier persona, que nadie era perfecto y que él había puesto su alma a mi nombre... que el me quería de verdad, como ningún otro puede hacerlo. Traté de entenderlo pero no pude. Mi mente estaba decidida a hacer que él dejara de salvarme, estaba decidida a hacer que caiga, que muera... pero mi corazón pensaba de diferente forma. Creía que lo que él decía era verdad y que no costaba nada retirar lo dicho y probar una vez más. Y así lo hicimos.

Desde esa vez volvimos a pelear varias veces. Yo seguí tratando de escapar y salir por la puerta, como siempre había hecho. Aún así nunca pude hacerlo. Él me había entregado mi alma y yo sin darme cuenta siquiera le había entregado todo mi ser. Ya no tenía ni una partícula en el cuerpo que me perteneciera, ahora era suya, yo le pertenecía a él. A pesar de todas las idas y vueltas, aún estoy segura de que pase lo que pase, yo siempre voy a ser suya. Porque él es el primer hombre que me quiere por quien en realidad soy, porque es el que me hace olvidar de los problemas con sólo tocarme, porque es el que me hace feliz día a día, porque es el hombre más importante de mi vida y, finalmente, porque lo amo verdaderamente. Sé que amar es una palabra con mucho significado, pero si hubiera alguna aún más fuerte también la usaría. Se ha convertido en mi mundo y sin él no me queda absolutamente nada.

Una banda alemana, Silbermond, ha plasmado mis sentimientos hacia él. Es una canción tranquila y relajante que hace que cada vez que la escucho mi mente muestre los momentos que pasamos.


He encontrado un tesoro y lleva tu nombre.
Tan maravilloso e invaluable que ni todo el dinero del mundo puede pagarlo.

Duermes a mi lado y tengo la oportunidad de contemplar tu sueño toda la noche,
anhelo tu forma de dormir, logro escuchar tu respirar,
hasta que en la mañana despertemos.

Lograste nuevamente robar mi alma al estar junto a mí.
Apenas logro comprenderlo,
que una persona como yo tenga la oportunidad de que estés junto a mí.

[Coro]
Eres lo mejor que me ha pasado en la vida,
no importa nada si tengo tu amor y estas a mi lado.
Olvida al resto del mundo, sólo te quiero a tí.

Eres lo mejor que me ha pasado en la vida,
no importa nada si tengo tu amor y estas a mi lado.
Te lo digo desde el fondo de mi corazón y mi alma,
es tan maravilloso contar contigo y que estés a mi lado.

Tu risa tan adictiva, casi como si no fuera de este planeta.
Tú eres el veneno de mi ser, quiero tenerte junto a mí hasta que muera.

Si te fueras el mundo sería un desastre, pero no quiero pensar en ello.
Esto es demasiado hermoso, compartir este amor contigo.

Inyéctame tu fuerza, expulsa la duda de mis ojos.
Cuenta mil mentiras, yo te creeré todas.
Pero una duda se queda, cómo he podido merecer a una persona como tú.

[Coro]

Si mi vida sufre un giro inesperado, tú eres mi refugio y mi felicidad,
porque tú me das todo, es infinitamente bueno.

Cuando estoy cansada tú eres el viaje sin final.
Por eso pongo mi mundo en tus manos protectoras.

[Coro]

Te lo digo de corazón y con mi alma que te escucha,
eres lo mejor que me ha pasado.

jueves, 4 de marzo de 2010

Diario íntimo x12: Mi mejor amigo

Y sí, ¿quién lo hubiera pensado?. Mi mejor amigo terminó siendo la persona más importante de mi vida. Él se convirtió en mi vida... Aún no sé cómo, no estoy segura de querer saberlo tampoco; a veces las situaciones en las que nos encontramos deben permanecer envueltas en un misterio.

Estos dos últimos años fueron muy raros para mí. Demasiados problemas y ni una solución. No es me importen las causas, porque no... porque ya todo está bien.

En el 2008 fui cambiada al turno noche de mi colegio. Un año interesante. Eramos sólo 6 personas en mi curso, así que todas tratábamos de llevarnos relativamente bien, ya que es una lástima que en un grupo tan chico de estudiantes haya problemas. Haber, los hubo. Debo aceptar que yo fui la causante del único inconveniente que se dio a saber con una compañera. Cuando estoy medio negativa suelo ser un poco forra, y ese año en particular yo estaba negativa en 90% del tiempo. No me excuso, sólo doy una explicación, aunque sé que no cambia nada.
Solía sentarme en la primera y única fila ocupada en el curso, sola. Tenía una buena relación con mis compañeros, pero prefería la soledad antes que una persona se me siente al lado y empiece a hablar de cosas que a mi no me importaban en lo más mínimo. Ellos cuando estaban aburridos se ponían a hablar de chicos, materias, chicos una vez más, chicas y salidas. Eran cosas sobre las que me disgustaba hablar, prefería irme lejos, enterrar mi mente en el mundo que yo misma había creado para escapar cuando las cosas no iban del todo bien.
Ahora miro para atrás y me doy lástima. Como dije, tenía cierta comunicación con mis compañeros, pero siempre que podía me aislaba para ocultar la tristeza en mi rostro, las lágrimas a punto de salir de mis ojos, y mis muñecas por donde la sangre caía de a gotas y de a poco iba manchando mi campera.
Nadie se dio cuenta por un largo tiempo, hasta que a mitad de año, empecé a sentarme algunos días con un compañero. Un día, haciendo unos ejercicios de matemáticas, él me dijo "se te corrió la manga del buzo" mirándome, y después volvió su mirada a su hoja, como si nada hubiera pasado. Miré mi brazo y sí, efectivamente la manga derecha no estaba en el lugar correcto y las cortaduras en mi muñeca a la vista. Rápidamente me acomodé y bajé el brazo, encerrándolo en mis piernas. Ninguno de los dos hablo de nuevo.

Pasó el tiempo y el fin de año se acercaba. Tenía algunas materias que rendir y por suerte pude pasar al otro año.

El primer cambio que noté en el 2009 fue que ya no eramos sólo 6, ahora había 17 lugares ocupados en la división. Conocía a la mayoría, así que no era un reto integrarme al grupo, pero aún así había elegido el último banco compartido de la primer fila para sentarme del lado del pasillo, y que mi mochila ocupada el lugar conjunto. Seguía sin querer que nadie se me acerque. Odie a mis compañeros en ocasiones; yo solía llegar tarde y varias veces encontraba mi banco ocupado. Con un solo movimiento de mi mano y sin decir una palabra, ellos entendían que debían cambiarse de lugar, pero ya estaba hecho; mi humor cambio para mal.
Una vez más, a mitad de año mi mochila tuvo que sacrificarse y colocarse en otro lugar, ya que algunas veces alguien quería sentarse a mi lado. Después de un tiempo más, el muchacha que había descubiertos las marcas en mi piel el año anterior comenzó a ocupar ese lugar. Nos llevamos mejor de lo que pensé que podríamos. Él no era tan diferente a mí... A él, a diferencia de a los demás, también degustaba el sabor del silencio. Podía, fácilmente, darse cuenta cuándo era el momento de reír, de hablar seriamente, y de callar. Me sorprendió cuánto teníamos en común además de las cosas normales como por ejemplo el estilo de música, él también cuando no tenía un buen día parecía estar ausente mentalmente. Sus ojos se asimilaban a los míos cuando yo estaba en Red Midnight; mi mundo personal. Eran lejanos, miraba al frente, pero no veía verdaderamente.
Su forma de hablar al igual que su cultura e inteligencia me hicieron diferenciarlo del resto de las personas. Normalmente no se encuentra a un muchacho que escucha música alemana y está enamorado perdidamente de la cultura de Egipto. Él era diferente, él era único.
A medida que pasaban los días se fue convirtiendo en una especie de... necesidad, aunque preferiría usar ése término más adelante, fue desde ese momento en el que no podía estar un día sin verlo. Rápidamente se convirtió en mi pilar, en mi mejor amigo.

A finales de año ya era imposible llegar a casa y no conectarme al msn para ver si él estaba en línea. Pasábamos horas hablando de cualquier cosa, me daba gusto charlar con él porque, como dije antes, no era igual a los demás.
Pronto empecé a dudar de mis sentimientos hacia él. Ya no era sólo cariño, era algo más que en ese momento todavía no podía explicar. Llegó la época en que salíamos antes de hora del colegio y yo esperaba con ansias el momento en que me diga de ir a dar una vueltas por el barrio y simplemente me pregunte "¿te tomas éste colectivo o el otro?", dándome la opción de quedarme hablando con él. ¿Cómo podría negarme? Era lo único que hacía que mi mente se despejara de mis problemas. Él causaba ese efecto en mí; el de poderme olvidar del mundo con sus palabras o simplemente caminado a mi lado. Y sí, definitivamente me estaba enamorando.
Los días siguieron su ritmo y era cada vez más difícil decirle adiós cuando llegaba la hora de irme a mi casa. Todo el día su imagen estaba en mi cabeza, como por arte de magia aparecía en mi mente las 24 horas del día... y me encantaba.
Empezamos a salir más seguido y mis sentimientos hacia él se hacían cada vez más fuertes. Muchas veces tuve que pensar dos veces si decírselo o quedarme callada, si besarlo por sorpresa o esperar al momento indicado. Cuando lo tenía cerca una batalla se libraba dentro mio, controlando cada palabra que salía de mi boca y qué movimientos hacía.
Finalmente el 11.10 tuvimos una salida al cine. Recuerdo que íbamos a ver La Huérfana. Nos tomamos el colectivo 24 hacia el Abasto, y en medio del viaje su boca chocando con la mía hizo que mi corazón detuviera su ritmo por unos momentos. Lo miré. No podía creer, sinceramente, que lo haya hecho; que después de todo el tiempo que estuve esperando ese instante, me haya besado.

Hoy, un 4 de Marzo estoy orgullosa de decir que el 19 de Octubre fue uno de los mejores días de mi vida. Él había dicho que sí, que quería ser mi compañero, mi amigo, y mi novio.
Ya no es posible imaginarme un día sin verlo, sin escucharlo, sin sentirlo. Ahora no me da miedo decir que sí, en realidad mi adicción son sus besos, mi obsesión es su piel y mi necesidad es todo él, desde sus defectos hasta sus virtudes.
Ahora, por primera vez desde hace años, puedo decir que soy feliz, que él me hace feliz.